LAS
CUEVAS DE LAS HIGUERAS Y SUS MORADORES
Juan y Luisa quisieron
perpetuar su amor y proyectar sus frutos en aquel lugar rodeado de sicómoros
que darían sombra, fruto y cobijo a tantas horas de arañar la tierra de la
ladera este del monte de Quantix. Allí, sólo allí escuchan la voz que les
llama, insistentemente, a recibir el primer sol de la mañana que les ilumine y
les guíe, mientras acogen el aire fresco, sustento de su aventura.
Juntos cuelgan sus miradas
en el quebrado y mágico horizonte de Mágina. Aquí, sólo aquí dejarán
crecer sus raíces. A cada instante
peinan la hierba de la futura entrada a su hogar. Dos metros de fondo, ya
construidos, a golpe de escardillo y pico, y un par de pasos, por lado, definen
el primer cuerpo de la estancia que se ampliará con la llegada de la prole. Una
inmensa fachada, de verde natural, espera la llegada de nuevos constructores,
que como ellos, decidan sembrar aquí la semilla de su amor.
Otrora, silencio, hoy risas y vida, componen la sinfonía de voces de niños y niñas jugando, de sol a luna, a rayuelas, farolas, pita, trompos y canicas. El paso del tiempo dibujó nuevas formas de vida.
Mariano, el pocho, el pirri y el pajarillo, vuelan otros cielos. Juan cacharro, ya no vuelve con clavellina, paloma y lucera a la hora del ordeño. Ni siquiera, Alejito, se sienta en su vieja silla de enea para ver pasar, con retraso, el tren del coche pero sus duendes quedaron, para siempre, prendidos en el hilo de la historia y el sentimiento.
Sentarse, un rato, en
alguno de sus bancos orientados hacia las vegas del Guadalimar y Guadalquivir,
supone retroceder en el tiempo y revivir aquella infancia plena y ajena.
De
las higueras son, de las higueras,
De
las cuevas donde vive
La
gente sencilla y buena,
Que
mira a los ríos que riegan
Sus
más profundas esencias.
De
las higueras son, de las higueras,
De
las cuevas que reciben
El
primer sol de mañana,
Que
les calienta y les curte
La
vieja piel, ya surcada.
De
las higueras son, de las higueras,
De
las cuevas que por ventura,
Entra
el aire por la puerta
Y
sale por la ventana.
De
las higueras son, de las higueras,
De
las de Alonso y Bastiana,
De
las de Pepa y Manolo
De
las de Rafael y Juana.
De
las higueras son, de las higueras,
De
las de José y Luisa,
De
las de Juana y Cristóbal,
De
las de Diego y su Blasa.
De
las higueras, son de las higueras,
De
las de Amalia y Joaquín,
De
las de Isabel y Alonso
De
“Juan Cacharro” y su dama.
De
las higueras, son de las higueras,
De
las de ”el Hermano” y Carmen
De
las de Mariano y María.
De
las de “el Mergui” y su amada.
De
las higueras, son de las higueras,
De
las de Alejo y Dolores,
De
las de Paqui y Alonso
Y
mil moradores más,
Que
nunca dejarán de amarlas.




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